
Del cuerpo al mito: Itinerario biográfico y trágico de Yukio Mishima en el Japón de la posguerra
Narayan Jesús García Guerrero
La trayectoria vital de Yukio Mishima representa uno de los testimonios más complejos y radicalizados para comprender las contradicciones del Japón contemporáneo. A través de su tránsito personal, intelectual y político, la vida de Mishima no solo discurrió paralela a las transformaciones históricas del siglo XX —desde el fervor imperialista hasta la abrupta occidentalización de la posguerra—, sino que se convirtió en el escenario de una pugna constante contra la modernidad pacificada y el desvanecimiento de los mitos tradicionales. El presente trabajo propone un repaso biográfico e historiográfico por su vida, examinando cómo el autor transformó su propia existencia en una obra de arte total donde convergen la literatura, la disciplina corporal y el sacrificio político.

Introducción:
Yukio Mishima es una figura emblemática, donde su rama principal fue la literatura, aunque mucha de su literatura está empalmada con algo evidente, que es la violencia y así mismo el erotismo. Mishima fue criado y vivió durante la transición del Japón feudal a un Japón que se encaminaba a ser potencia, y esto derivo a ser parte del eje junto con Alemania e Italia, donde los tres serían responsables del inicio de la Segunda Guerra Mundial; gracias a esto, es que Mishima romantizo arte de esto haciendo que quisiera participar en el conflicto, pero fue rechazado por su pésima condición física. A partir de aquí, él empezaría a rechazar la “modernidad” y abrazaría lo que eran los valores tradicionales en Japón que se vería plasmado en su obra y vida. Debido a lo mencionado, es que Mishima empezó a desarrollar una disciplina sobre el cuerpo, y verlo como parte de la estética dentro de la literatura y también para mantenerlo fuerte y no débil; esto derivo en su fallido golpe de Estado en noviembre de 1970.
Retrato de estudio del escritor Yukio Mishima posando con vestimenta tradicional y una espada katana 1970

El rechazo hacia el nuevo Japón
Mishima radica en la frustración histórica de no haber muerto durante la Segunda Guerra Mundial debido a problemas de salud, un acontecimiento que marcó su sensibilidad y condicionó su percepción de la existencia. Para el autor, el período posterior a 1945 significó la decadencia del espíritu nacional y la pérdida de la identidad tradicional japonesa frente a la hegemonía cultural de los Estados Unidos. En sus textos, Mishima fustigó la transición del país hacia una sociedad dominada por el bienestar material y el consumismo desprovisto de mito.
Fotografia documental dele scritor Yukio Mishima recibiendo un galardon durante eremonia oficial de premiacion

Frente a una modernidad que consideraba “débil” y pacificada, canalizó mediante la literatura una nostalgia por la ética guerrera y la belleza de lo absoluto. En su ensayo El sol y el acero, criticaba abiertamente la falta de relación con la muerte y la degradación del sentido poético en la vida cotidiana moderna:
“Si para mí el único mundo natural era aquel en que la muerte era un asunto cotidiano... nada podía ser más natural que sucumbir paulatinamente a la tentación y tratar de sustituir la imaginación por el deber”
Retrato de estudio en blanco y negro de Yukio Mishima con el torso al descubierto y sosteniendo una espada tradicional, 1970.
El cuerpo y la pluma: la estetica de la destruccion como practica historica
Desde la historia cultural y la historia del cuerpo, el proyecto de Yukio Mishima no se limitó al ejercicio de la escritura, sino que buscó encarnar físicamente sus postulados teóricos en la realidad. Ante lo que percibía como la pasividad de la vida intelectual de posguerra, emprendió a partir de los años cincuenta la reconstrucción metódica de su propia corporalidad a través del gimnasio y el entrenamiento militar. Para Mishima, el culto al músculo y al “acero” no era una mera vanidad estética, sino un método epistemológico: el ejercicio físico permitía elucidar los misterios creados por las palabras y reconciliar la idea del arte con la acción práctica.
Yukio Mishima dirigiendose a una asambleanestudiantil masiva en la Universidad de Tokio, 1969.
En su pensamiento, el arte no debía sustituir a la acción, sino estar subordinado al esfuerzo y al sacrificio del cuerpo. Esta filosofía lo llevó a conceptualizar una erótica de la destrucción donde la violencia, el erotismo y la búsqueda de la belleza absoluta convergían en una misma experiencia límite. Para Mishima, el erotismo era intrínsecamente revolucionario; de la misma manera que el Marqués de Sade sirvió de contrapeso radical a la Revolución Francesa, el erotismo y la violencia en la literatura debían operar como una fuerza disruptiva frente a la moral burguesa del Japón moderno.

Esta búsqueda de plenitud no solo la plasmó en su narrativa o en el cine, sino también en las artes visuales. A través de las famosas sesiones fotográficas realizadas con Eikoh Hosoe, Mishima utilizó su propio cuerpo como lienzo para escenificar el dolor, la martirización (como en su célebre caracterización de San Sebastián) y la finitud física. De este modo, la violencia dejaba de ser meramente un recurso narrativo en el papel para convertirse en un rendimiento performativo donde la belleza del hombre y la fatalidad se fundían en un ideal trágico.
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Retrato conceptual de Yukio Mishima como San sebastian. Fotografia de Eikoh Hosoe, 1963

El mito en la accion: la milicia Tantenokai y el seppuku como performance final
La culminación del ideario de Mishima se produjo cuando fundó la milicia privada Tatenokai (Sociedad del Escudo) en 1968, con el propósito de restaurar los valores del bushidō y el culto al emperador. Basando su doctrina en textos tradicionales como el Hagakure, Mishima proclamó que el camino del samurái es la muerte, vinculando indisolublemente la ética militar con la resolución trágica de la existencia.
Yukio Mishima junto a miembros de la Sociedad del Escudo, 1970.

El 25 de noviembre de 1970, la toma del Cuartel General de las Fuerzas de Autodefensa en Tokio y su posterior suicidio ritual (seppuku) representaron el acto definitivo donde el autor disolvió la frontera entre la literatura y la realidad. Ante el rechazo de las tropas a su proclama contra la Constitución de posguerra, Mishima convirtió su muerte en una obra de arte total y una manifestación de protesta contra la desintegración espiritual del Japón contemporáneo.
Vista panorámica del escritor Yukio Mishima en el balcón del cuartel de Ichigaya, junto al manifiesto desplegado del grupo Tantenokai, 1970.

Conclusiones
La vida de Yukio Mishima está dividida casi al mismo tiempo, al que están divididas las etapas históricas de Japón o al menos dentro del siglo XX. Desde la visión de Mishima, podemos ver cómo él vivió en carne propia estas etapas, y cómo para él fue difícil acostumbrarse a cada una de ellas, empezando a usar la literatura como una forma de escape, junto con su homosexualidad, donde la plasmó en dos obras clave. Siendo Confesiones de una máscara y El color prohibido. Sin Yukio Mishima, tal vez nos estaríamos perdiendo de quien quizás sea uno de los escritores más surrealistas de Japón, que, gracias a sus obras, podemos ver el “deterioro” que estaba causando dentro de él, el Japón actual, siendo una buena manera la cual, podemos interpretar su visión y sacarle provecho a este.
Referencias
Mishima, Yukio. El sol y el acero. Traducido por Luis Murillo Fort. Madrid: Alianza Editorial, 2010.
Mishima, Yukio. La ética del samurái en el Japón moderno. Editado por Makiko Sese y Carlos Rubio. Madrid: Alianza Editorial, 2016.
Page, Johann. «Iluminaciones de la orilla: muerte y belleza en la obra de Yukio Mishima». Revista de Antropología y Más, n.º 2 (2003): 38-45.