La propaganda como arma del poder maoísta durante la Revolución Cultural

La Gran Revolución Cultural Proletaria impulsada por Mao Zedong y la llamada “Banda de los Cuatro” buscó eliminar todo vestigio del pasado imperial y burgués, reconfigurando por completo la cultura, la educación y la estructura social de China bajo los principios del maoísmo.

El objetivo de la investigación es analizar el papel de la propaganda como aspecto clave que ayudó a la consolidación del poder de Mao Zedong durante la Revolución Cultural China, así como también los efectos que causó dentro de la población. Para ello, se busca responder hasta qué punto funcionó la propaganda como herramienta de control social, cuáles fueron los tipos de propaganda usados por el régimen, qué efectos tuvieron sobre la población y cómo era la manera de difundir el mensaje.

Contexto histórico: La Revolución Cultural

La Gran Revolución Cultural Proletaria (como se le conoce oficialmente) fue un proceso de la historia de China implementado por Mao Zedong y la famosa “banda de los cuatro” conformada por miembros de alto nivel del Partido Comunista Chino. El objetivo principal era realizar una completa reestructuración de la sociedad y la cultura china, con cambios en las ciencias, artes, educación y moral a partir de las ideas maoístas. Sin embargo, la ideas y los objetivos tomaron otra importancia: la de resaltar la figura de Mao tras el fracaso y desastre de “El Gran Salto Adelante”.

Propaganda: definición y tipos

La propaganda según Violet Edwards (1938) se define como “la expresión de una opinión o una acción por individuos o grupos deliberadamente orientada a influir opiniones o acciones de otros individuos o grupos para unos fines determinados.”

Algunos tipos de propaganda usados de forma común son los siguientes: propaganda de moda, propaganda testimonial, propaganda de la gente sencilla, propaganda de insultos.

La propaganda como instrumento de control social

Durante la Revolución Cultural, la propaganda fue usada de forma masiva para enaltecer la figura de Mao Zedong y del Partido Comunista Chino, sin embargo, el foco de atención era siempre Mao. Después de la destrucción y fracasó que provocó “El Gran Salto Adelante”, el Partido necesitaba una manera de recuperar la credibilidad, es por esta razón que Mao estuvo alejado por unos años de la política (1961-1965), tiempo en el que los demás miembros recuperaban la estabilidad económica de China.

En este tiempo, Mao se convenció de que la radicalización y la movilización de la población china era el mejor camino para alcanzar sus objetivos. Es por esto por lo que comenzó su campaña propagandística junto a la Revolución Cultural, enfocándose principalmente en la gente de los pueblos y aldeas.

El objetivo de Mao era llevar a cabo un cambio en el sistema educativo para evitar que los estudiantes siguieran siendo un grupo social exclusivo (los veía como elitistas). Es por ello que se planteó la idea de la educación relacionada con el trabajo, los estudiantes llevarían sus estudios de la mano con el trabajo de campo. 

La propaganda sirvió para alinear a los sectores desfavorecidos históricamente, ganar el apoyo de quienes representaban la mayoría de la población china, aunque también representó el terror para quienes sufrieron los ataques de la autoridad.

 

Medios de difusión

Hubo distintas formas de difusión de la propaganda maoísta: a través de carteles, música, películas, literatura, educación, etc. Muchas veces los carteles eran la forma más sencilla de difusión porque eran fáciles de hacer, además de que la gente los podía ver por todos lados, lo que hacía que el mensaje se comunicara en masa.

Uno de los motores principales de la propaganda fue el “Libro Rojo”, el cual se convirtió en el tercer libro más publicado del mundo solo por detrás de la biblia y el Corán. Este contenía frases y citas de Mao Zedong y era de vital importancia que cada persona contara con una copia de este para instruirse en la educación maoísta.

Además, se valieron de enaltecer figuras como la de Lei Feng para hacer crecer la aceptación de los jóvenes. Lei Feng fue un joven soldado que murió durante los primeros años de la instauración de la República Popular, catalogado por Mao como un ejemplo a seguir gracias a su valentía y determinación, algo que todos los jóvenes soldados debían de tener.

Se crearon distintas cintas que únicamente trataban temas comunistas y patrióticos, la mayoría de estas eran un “refrito” de obras de teatro y óperas chinas, pero ahora llevadas a la gran pantalla para poder ser distribuidas y presentadas a la población. Eran supervisadas por el gobierno y de bajo presupuesto, por esta razón esto representó un bache en el desarrollo del cine chino. 

Asimismo, se encargaron de llevar la propaganda más allá de las fronteras del país, con el objetivo de poner a Mao como el líder del proletariado mundial. Había propaganda en la televisión, radio, folletos, revistas y libros con citas de Mao. Esto resultó de alguna forma positivo puesto que muchos grupos de izquierda tomaron la imagen de Mao y símbolos comunistas chinos como propios, lo que elevaba aún más las acciones propagandísticas en China ya que se convertían en extensiones del departamento de propaganda.

Efectos en la población

Mao aprovechó la situación de analfabetismo en China para infundir sus carteles propagandísticos por todos lados, de forma que la gente pudiera iluminar los lugares grises en los que vivía la gente. Esto lo convertía en una figura religiosa, un ser omnipresente al que más que devoción parecer ser que era miedo, terror y respeto. En su mayoría, las figuras religiosas son representadas de esta manera, por lo que estamos hablando de un completo culto al personaje de Mao Zedong.

Anchee Min, escritora china que vivió durante los años de la Revolución Cultural menciona que su casa estaba llena de posters de Mao, incluso en su habitación, lo veía al abrir y cerrar sus ojos. Ella misma se dedicaba a comprar los posters como parte del adoctrinamiento recibido, debía honrar y venerar la figura de su líder día con día.

Resistencia

La resistencia a la propaganda podía darse de distintas maneras, cada una de ellas era muy peligrosa puesto que, si se llegaba a ser descubierto, el castigo podía llegar a costar la vida. La resistencia silenciosa, en ella muchas personas fingían entusiasmo por las campañas políticas, asistían a reuniones y citaban el Libro Rojo solo para evitar represalias, sin creer realmente en el contenido. Esto los hacía parecer alineados con el Partido, por lo que podían pasar desapercibidos.

También hubo resistencia intelectual, aunque la mayoría fue silenciada o enviada a campos de trabajo, algunos intelectuales escribieron críticas encubiertas, usando simbolismos o referencias históricas.

Y, por último, el tipo de resistencia más relevante y uno de los más comunes: la resistencia cultural. En secreto, algunos individuos y grupos trabajaron para preservar elementos de la cultura tradicional china. Seguían practicando sus viejas costumbres y religiones.

Conclusiones

La propaganda no fue simplemente un recurso comunicativo, sino un instrumento de transformación profunda, con la capacidad de moldear conciencias, justificar la violencia, crear enemigos imaginarios y reorganizar por completo el tejido social chino. A través de ella, se construyó la figura casi divina de Mao, omnipresente en todos los espacios públicos y privados, reverenciado por jóvenes y adultos, amado y temido al mismo tiempo.

Uno de los factores que facilitó el impacto y la penetración de la propaganda fue el contexto sociocultural del país: altos índices de analfabetismo, falta de acceso a la educación, profunda desigualdad social y una población rural que históricamente había sido marginada. Mao supo aprovechar estas condiciones para prometer una supuesta justicia social a través de la revolución ideológica, al tiempo que eliminaba a cualquier potencial opositor, ya fuera intelectual, artista, campesino o incluso militante del propio Partido Comunista.

Referencias

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